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Presupuesto y primera infancia
En el marco de una amplia discusión sobre los aspectos más importantes de los temas de educación y salud, parece que vale la pena rescatar aquello sobre lo que ya existe consenso, para no seguir postergándolo.
Definitivamente, con respecto a la primera infancia (desde la gestación hasta los 8 años), el mundo de las neurociencias y la salud; la psicología, la educación, la economía, e incluso el ámbito de la ética, concuerdan sobre su valor e importancia. Por ello es necesario que las políticas públicas también tengan como primera prioridad a las madres embarazadas y a los niños de este grupo etario, con especial énfasis en los que pertenecen a grupos socialmente vulnerables.
En el 1ª Congreso Iberoamericano sobre “RSE y Primera Infancia” (Lima 2011) se ratificó que todos los países participantes, pese a sus altos índices de problemas sociales, realizan enormes esfuerzos para asegurar una atención digna a las madres y a los preescolares. La buena noticia es que Chile va un paso más adelante y ha logrado acuerdos muy importantes: desde este año contamos con la Ley 20.545 de ampliación del permiso postnatal, y desde el 2009 con la Ley 20.379 que crea el Sistema de Protección Integral de la Infancia. Sólo falta que estas normativas sean potenciadas para que los beneficiados puedan incorporarlas a su vida diaria.
Con la esperanza de que las medidas presupuestarias y reglamentarias que se definan en el nuevo presupuesto permitan seguir en la dirección correcta, es importante tener presente que todos quienes trabajamos en este ámbito debemos responsabilizarnos y alinearnos con las expectativas y definiciones alcanzadas en el país. Sólo de esta manera, podremos mejorar la calidad y aumentar la atención de los niños y las madres en situación de vulnerabilidad. Esto significa que:
- Las universidades se preocupen por mejorar el sistema de selección de los alumnos que ingresan a Educación Parvularia; la calidad y atingencia nacional del currículum de la carrera; la selección de sus docentes; y los niveles de excelencia de los egresados. Para esto, cabe destacar que en el corto plazo Chile contará con estándares de formación para las educadoras de párvulos.
- Los ministerios de Salud y Educación deben comprometerse aún más con este tema, apoyar el trabajo intersectorial e interinstitucional, e incentivar y fomentar la participación del mundo privado.
- Las fundaciones e instituciones privadas tienen que hacer mayores aportes al sector público, alinearse con las políticas y contribuir en aumentar la cobertura y mejorar la calidad.
- Los municipios deben asumir el tema como prioritario para la comuna y preocuparse de atraer y potenciar las enormes oportunidades que hoy ofrece el país.
- Las instituciones formales que atienden a los preescolares tienen que esforzarse por mejorar la calidad para lograr un mayor desarrollo psicosocial de los niños.
Las bases legales y presupuestarias son las señales que recibe el país sobre la importancia que se quiera otorgar a un tema. Quedamos a la espera de buenas señales!
Angélica Prats C.
Gerente Fundación Educacional Arauco.
www.eligeeducar.cl
22 noviembre 2011
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