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Hablemos de educación:
Encantemos a los niños con la lectura

Leer es un placer y un hábito que se adquiere desde niños y principalmente en el hogar. A aquellos padres que no tienen esta costumbre, pero desean que sus hijos lean, los invitamos a poner en práctica algunas acciones o recomendaciones que los ayudarán a acercarse a los libros y a aprender a disfrutar de gratos momentos con sus niños.

• Siempre que le leemos a nuestros hijos es necesario tener presente que lo que se busca es pasar un momento agradable. Por lo tanto, es importante alejar de los niños, la idea de la lectura obligatoria.

• Trate que el tiempo destinado a la lectura en su casa, se convierta en un espacio importante. Por lo tanto no ubique tiempos en el que la lectura tenga que competir contra el juego o la televisión. Un momento propicio para leer es antes de dormir, ya que uno se encuentra con la disposición de descansar en la cama.

• Identifique los gustos e intereses de sus hijos. Así como se educa el oído para apreciar la buena música, también se puede educar el gusto literario y la apreciación estética. Los primeros libros deben ser con muchos colores, con pocas letras o incluso sin ellas. Hermosas imágenes de animales, objetos cercanos a la vida de los pequeños, dibujos preferentemente sencillos. Por lo general, aquellos libros con mayor aceptación son las historias donde predomina el humor, además, no hay nada mejor para un buen descanso que dormirse luego de una buenas carcajadas.

• Léale cuentos en voz alta practicando el cambio de voces de los personajes. Hacer inflexiones de voz, da emoción y suspenso a la historia, de esta manera los niños perciben cómo la personalidad, las voces y las acciones tienen correspondencia.

• Antes de leer a sus hijos, introdúzcalos a la lectura dando algunas pistas sobre el contenido del libro. Por ejemplo, pueden jugar a través de elementos como la portada a adivinar de qué trata el libro, qué le dice el título, quién es el autor y el ilustrador, cómo son los personajes de esa historia. Incluso se puede pedir que imagine de qué trata el cuento con solo ver las imágenes.

• Deles libertad para manipular los libros. Ver sólo las ilustraciones, empezar por el final, interpretar el contenido de acuerdo a su imaginación.

• Así como debemos ser pacientes y contar o leer el mismo cuento hasta que el niño decide cambiarlo por otro, también se debe ser respetuoso si el cuento no es de su agrado y en un momento quiere cambiarlo aunque no se haya terminado de leer. Tal vez más adelante éste sí despierte su interés.

• En todo texto hay palabras esperando ser descubiertas. Cuidando no perder el ritmo de la lectura, deténgase en ellas para dar a su hijo las explicaciones que sean necesarias para entender mejor.

• Cuando el niño ya puede leer, es él quien se entusiasmará por leerle a usted o a sus hermanos, de la misma manera como antes lo hizo usted por él. Lo importante en este proceso es que sigan compartiendo juntos ese tiempo.

• Si cuenta con un rincón o espacio para los libros en el hogar, preocúpese de renovarlos constantemente, visitando alguna biblioteca cercana a su casa o cambiándolos de posición para atraer la atención de sus hijos y haga una práctica con los niños de acercarse a ellos, de manifestar su aprecio e invite a disfrutar juntos del contacto y placer que éstos proporcionan.

• Parte del placer de leer es poder comentar con alguien las impresiones que causa una historia. Promueva estos momentos para saber qué piensa el niño de algún personaje, cómo haría él para salir del conflicto presentado en el cuento, etc. Estas instancias de conversación en torno a lo leído permiten estrechar lazos afectivos y valorar la palabra como fuente de enriquecimiento y de comunicación.


Ana María Domínguez H.
Fundación Educacional Arauco
 


 

 
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