Hábitos de Estudio
Los hábitos de estudio debieran transformarse en un pilar fundamental de la educación formal desde sus inicios, ya que se relacionan directamente con el rendimiento escolar. Es preciso acostumbrar a los niños desde pequeños a dedicar parte de su “tiempo libre” a estudiar, hacer tareas, o simplemente revisar sus cuadernos y libros escolares. De esta manera, el menor repasa los contenidos trabajados en clases, los practica, y logra aprendizajes significativos; esto también le permite crear hábitos y un sentido de responsabilidad. Como toda costumbre inculcada, debe ser sostenida en el tiempo, y al principio con un acompañamiento constante por parte de un adulto. Posterior a esto, cuando el niño es más grande, es importante que exista un monitoreo, y que éste sepa que cuenta con alguien mayor a quien poder recurrir para aclarar dudas, o apoyarse cuando lo requiera. Es primordial destinar espacios ordenados, sin distractores, lejos del ruido de la radio o la televisión, con una silla y mesa que les acomoden, y con ventilación y luminosidad adecuada para tan importante proceso.
Es conveniente que el tiempo establecido para este fin, sea todos los días a la misma hora, y no muy tarde, puesto que la capacidad de atención y concentración del niño se verían disminuidas. Asimismo, debe acostarse temprano, de manera que logre estar descansado y en buenas condiciones para el día siguiente.
Por otra parte, al volver del colegio, el niño debe tener tiempo para relajarse y realizar actividades que le agraden y lo motiven, para luego dedicar el tiempo establecido a las tareas escolares. Éste no debe sobrepasar los 45 minutos o una hora, de manera que logre mantenerse atento y concentrado, e igualmente, no genere rechazo a esta actividad. Si la tarea a realizar requiere de una mayor duración, es esencial dar un recreo para que pueda descansar y distraerse por un período que no sobrepase los 20 minutos. Debe aprender a organizarse, priorizando las tareas a realizar, o los contenidos a estudiar que estén más débiles, así como también, contar con todos los materiales requeridos, de manera de evitar levantarse de la silla, desconcentrarse y perder tiempo innecesariamente.
Un punto muy importante, y a no perder de vista, es el refuerzo positivo. Una simple palabra por parte de sus padres o profesores que permita a los niños sentir que están contentos con su esfuerzo, los estimula a continuar trabajando. También se les debe felicitar a medida que van siendo más autónomos, y tomando iniciativa respecto a las tareas escolares, por su perseverancia y sus logros, aunque éstos no cumplan totalmente con las metas o expectativas propuestas. Los padres deben motivar a los niños a que se interesen por el colegio, y las actividades que éste implica, instándolos a participar en distintos ámbitos, y a tomar conciencia acerca de que éste forma parte de su desarrollo como individuos, y de la importancia que tiene para su futuro.
Antonieta Navarro
Fundación Educacional Arauco
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