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El compromiso de la familia con la escuela
En el desarrollo de los niños y jóvenes, los padres o adultos cercanos son referentes importantes. La forma en que los alumnos enfrenten el aprendizaje en la escuela y sus resultados educativos están influidos por la disposición y las expectativas que ven en sus hogares. Es importante, entonces, que se valore la educación como parte esencial del desarrollo personal.
La asistencia regular a clases es fundamental para lograr un buen aprendizaje. Las inasistencias deben ser situaciones excepcionales y se debe buscar momentos fuera del horario de clases para realizar trámites personales o actividades familiares. Esto contribuye, además, a desarrollar el sentido de responsabilidad en los niños.
Es muy importante mostrar interés por las actividades de la escuela y, en lo posible, participar o acompañar al niño. Las reuniones de apoderados pueden complicarnos por tiempo o cansancio; sin embargo, es importante que el niño perciba que se valora lo que pasa en la escuela. Estas instancias permiten interiorizarse de la situación del niño, de sus temas de interés y de las dificultades o preocupaciones de la escuela.
El apoyo en las tareas es indispensable. Muchas veces puede faltar tiempo o resultar complicado si es que no se conocen los contenidos. Sin embargo, mostrar interés por lo que el niño aprende, darse un espacio para preguntarle - no sólo si hizo la tarea, sino de qué se trataba, si le resultó fácil o difícil- es una forma de apoyarlo. De nosotros depende encontrar el momento preciso para ayudarlo en los temas que le resulten más complejos, acompañarlo en la búsqueda de soluciones, ayudarle a recortar o pegar cuando está haciendo un trabajo, o a buscar materiales o información.
El desarrollo de hábitos de estudio también es una responsabilidad y una forma de apoyar al niño en su educación. Es importante incentivarlo y no interferir con sus rutinas de estudio.
Valorar los logros y reconocer el esfuerzo es muy importante. Esto significa destacar las situaciones en que el estudio ha dado frutos y no hacer descalificaciones cuando los resultados no son los esperados. No se trata de desconocer los bajos resultados, sino de apoyar y orientar al niño de manera positiva cuando tiene dificultades. Esto lo ayudará en su autoestima y en su motivación por aprender.
Es necesario tener altas expectativas con respecto a la capacidad de aprendizaje de los hijos y ayudarlos desarrollar una mayor confianza en sus capacidades. Tenemos que transmitirles que aprender es un desafío, no una carga; que los demás creen en que él puede hacerlo y que lo apoyarán durante este proceso.
No hay que olvidar que en las distintas etapas del desarrollo, los niños muestran diferentes intereses. Por lo mismo, es muy importante que los padres se involucren en este proceso desde los primeros años, para lograr una buena relación que les permita acompañarlos en los distintos momentos de su escolaridad.
Blanca Cuadrado P.
Fundación Educacional Arauco
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