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Primera infancia, primera prioridad


Nuevamente el 2012 fue un año muy importante para la primera infancia en Chile. En el año 2006 se creó el Consejo Técnico para la Reforma de las Políticas de la Infancia. Posteriormente, entre los años 2006 y 2009 se institucionalizó el Sistema de Protección de la Infancia (Chile Crece Contigo); el 2011 se creó la Secretaría Ejecutiva en Primera Infancia y el 2012 se decidió privilegiar al sector en el presupuesto nacional.

Nuevamente el 2012 fue un año muy importante para la primera infancia en Chile. En el año 2006 se creó el Consejo Técnico para la Reforma de las Políticas de la Infancia. Posteriormente, entre los años 2006 y 2009 se institucionalizó el Sistema de Protección de la Infancia (Chile Crece Contigo); el 2011 se creó la Secretaría Ejecutiva en Primera Infancia y el 2012 se decidió privilegiar al sector en el presupuesto nacional.

El camino realizado es una señal clara de que el país reconoce la importancia de esta etapa etaria como fundamental para el desarrollo. Y parece ser que, desde la perspectiva de las políticas públicas, se trata de una inversión segura para el futuro del capital humano de Chile.

Sin embargo, este 2012 ha habido hechos dolorosos. Hemos sido testigos de situaciones de abuso en jardines y salas cunas; hemos visto algunos casos de maltrato; y también hemos sido notificados de algunos temas polémicos, como fueron las medidas del decreto 315, que cuesta entender y aceptar.

A pesar de todo, el saldo es positivo porque el país ha crecido en comprensión y compromiso con el tema y, en lo concreto, en su capacidad de atención a más niños. Ahora bien, el hecho de tener más niños en jardines infantiles y salas cunas no es garantía de bienestar y desarrollo. Esto sucede solo si la atención es de calidad, aspecto en el que todos los agentes educativos de las escuelas podemos aportar.

No basta que las vacantes de los establecimientos estén completas; la asistencia de los niños tiene real sentido cuando se logra atención de calidad, cuando se otorga un plus a su formación integral.

Generalmente, en las escuelas los espacios destinados a los menores de 6 años son los que tienen las salas más lindas y vistosas, porque se han hecho esfuerzos para crear un lugar privilegiado dentro de cada establecimiento. Sin embargo, todavía falta mucho para lograr calidad en las interrelaciones afectivas y cognitivas que se producen al interior de cada espacio educativo.

Ahora bien, si el país ya resolvió que la primera infancia es prioritaria, el nivel preescolar debe concentrar la mayor atención y esto debe ser expresado con recursos, cuidados, apoyos, capacitaciones y normativas afines. Sin olvidar que lo que se invierte en estos niños incidirá, directamente, en los resultados futuros de las mismas escuelas y en la formación de las nuevas generaciones.

Los agentes educativos que tenemos responsabilidad en los establecimientos, tenemos que dar prioridad a la atención de la primera infancia, preocuparnos de abordar diferentes ámbitos para influir en la calidad de la educación de los primeros años y lograr coherencia en el proyecto educativo. Así, en una decisión conjunta del equipo docente, las definiciones y lineamientos de pre básica deben sentar las bases del proyecto pedagógico del establecimiento, porque las decisiones que se toman para este nivel - en cuanto al desarrollo integral de los niños- determinan los logros de los niveles superiores.

En este contexto, se debe considerar:

• Dar especial importancia al trabajo que se realiza con la comunidad educativa.

• Involucrar de manera relevante a la familia en el proyecto educativo: valorar el trabajo con los padres; mantenerlos informados y con salas abiertas para que sepan cómo se realiza el trabajo diario; mantener un plan formativo para facilitar a los padres su labor parental y en línea con el ambiente que se da en la sala.

• Fomentar, en todos los niveles, la valoración del trato hacia la primera infancia, para partir en los establecimientos con la valoración y el respeto a los más pequeños.

• Dar especial importancia al trabajo pedagógico que se realiza al interior de cada sala. Esto obliga a definir conjuntamente, como equipo educativo, las expectativas de desarrollo y aprendizaje para los primeros años, dando mayor valor a la calidad de las interacciones afectivas y cognitivas que a los contenidos.

• Hacer realidad que el aprendizaje a través del juego es más importante que la escolarización. Comprender que aprender a pensar es más importante que adquirir conocimientos específicos; que lograr una socialización positiva y satisfactoria es más importante que el condicionamiento a la disciplina.

• Dar una atención preferencial a los profesionales que realizan la atención a los párvulos. Nada más importante que contar con personas sanas, alegres, positivas, conocedoras de su especialidad y disponibles para generar relaciones positivas.

Los agentes educativos tenemos la responsabilidad de que la comunidad educativa completa comprenda el valor de:

1-. Tener niños de todos los niveles escolares con mentes abiertas, con capacidad de ser reflexivos, inquisidores, que se atrevan a pensar y a decir lo que sienten, con ganas de aprender.

2-. Tener padres empoderados en su rol de responsables de la educación de sus hijos y dispuestos a compartir el rol con el establecimiento elegido.

3-. Tener personas que atiendan a los párvulos con la capacidad de crear ambientes cálidos, amorosos, interesantes desde lo cognitivo, confiados y lúdicos.

Porque cada comunidad educativa debe comprometerse para crear un ambiente más propicios para la felicidad.


Angélica Prats C.
Gerente Fundación Educacional Arauco
www.educarenpobreza.cl
 

 


 

 
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